Aquí encontrarás imágenes, mapas conceptuales, videos, esquemas, líneas de tiempo, links y más...de todo para conocer sobre nuestra sociedad y el mundo. Docente: Daina Anchordoqui
jueves, 18 de septiembre de 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
La batalla de Chile
Aquí el capítulo 1"La insurrección de la burguesía" de este hermoso documental
Si es posible miren el minuto 20 también, donde se muestra el acaparamiento de productos bàsicos, una estrategia para descompensar la economía chilena y hacer caer a Allende.
Si es posible miren el minuto 20 también, donde se muestra el acaparamiento de productos bàsicos, una estrategia para descompensar la economía chilena y hacer caer a Allende.
sábado, 6 de septiembre de 2014
lunes, 25 de agosto de 2014
martes, 19 de agosto de 2014
Absolutismo
ABSOLUTISMO
El absolutismo es la forma de gobierno que encontramos en Europa Occidental durante los siglos XVI, XVII y XVIII Está basada en la centralización del poder en el rey o monarca. En la época anterior el rey tenía el poder compartido con los señores feudales ya que estos tenían sus propios ejércitos, administraban justicia, hacían leyes y cobraban sus propios impuestos. A partir del siglo XV surge en Europa el estado moderno que contará con:
1) Una autoridad central común para todo el territorio.
2) Una burocracia especializada.
3) Un ejército permanente.
4) Reconocimiento de ese estado por parte de otros.
Salvo excepciones estos estados tomarán como forma de gobierno la monarquía, que tendrá dos etapas: 1) la MONARQUÍA AUTORITARIA, durante el siglo XVI, donde el rey aún tiene algunos límites a su poder (por ejemplo los derechos o fueros de las ciudades y las regiones; 2) la etapa ABSOLUTISTA, entre los siglos XVII y XVIII, donde el monarca impone su voluntad sin rendir cuentas a nadie.
Se le otorga un poder ilimitado al jefe del gobierno, el rey, quien se ubica por encima de las leyes y por lo tanto no hay casi límites legales a su autoridad
CARACTERÍSTICAS DEL ABSOLUTISMO
1) El rey hace las leyes y administra justicia, siendo entonces fuente de derecho (hace las leyes y las cambia, está por encima de ellas). El rey concentra en sus manos la función legislativa, ejecutiva, administrativa y judicial. No se convocan asambleas ni organismos donde la población pueda estar representada. Si existen asambleas o consejos son sólo consultivos y el rey no está obligado a aceptar lo que en ellos se resuelva.
2) El rey tiene un ejército permanente y mercenario que le permite imponer su voluntad, dominar a la población de los territorios que controla y defenderse o atacar a otros monarcas.
3) Para ejercer su gobierno, controlar lo que sucede en su territorio y aplicar sus leyes, el rey tiene muchos funcionarios (burocracia) que se especializan en las funciones que desempeñan.
4) El rey cobra impuestos, aún sin el consentimiento de sus gobernados, para poder mantener la burocracia y el ejército.
5) La Iglesia está supeditada a la autoridad del monarca. La Iglesia, de gran influencia y poder, respondía hasta entonces exclusivamente a la autoridad del Papa, lo cual era visto por los reyes como un obstáculo para la centralización del poder, ya que el Papa era visto como una autoridad extranjera y con intereses que muchas veces chocaban con el monarca.
El poder del rey tenía, al menos en teoría, algunos límites como eran el respeto por las leyes tradicionales surgidas en el reino y los principios morales del cristianismo. Más importantes eran los límites materiales que tenía; el poder de los monarcas podía ser frenado por la escases de recursos, las dificultades en las comunicaciones que impedían que sus órdenes llegaran en tiempo, la existencia de pocos funcionarios o su incapacidad, la resistencia de la población a aceptar medidas abusivas, etc.
Algunos intelectuales contemporáneos al absolutismo trataron de explicarlo y justificarlo. En algunos casos se trataba de darle una explicación racional al aumento de la autoridad estatal; en otros era una propaganda para justificar ante la población el uso y abuso de poder que ejercían los monarcas.
Thomas Hobbes (1588-1679), nacido en Inglaterra, es un importante teórico del absolutismo que se caracteriza por ver la política como un conocimiento separado de la religión y de la moral. Sus ideas acerca del absolutismo las difundió en un libro llamado “Leviathan”. En este sostiene que los hombres originalmente vivían en un estado natural, sin gobierno ni leyes, donde luchaban por defender sus intereses y el más fuerte se imponía. Dice Hobbes que en esa situación la vida era “solitaria, pobre, impura, brutal y breve”. Para salir de esa vida salvaje, los hombres hicieron un acuerdo, un contrato, formando la sociedad civil y creando un soberano o gobierno al que se sometieron a cambio de obtener seguridad. El gobierno no había sido parte de el contrato, había surgido de él, y se había independizado de sus creadores. Por lo tanto, sostenía que el gobierno absoluto fue creado por el pueblo pero para someterse a él y los individuos no podía quejarse si el gobernante era tiránico porque no había ninguna ley natural ni divina que limitara el poder del gobernante.
Además, como afirmaba que el poder absoluto venía del contrato firmado por los hombres para lograr la seguridad y poner fin al estado natural, Hobbes sostenía que el poder del rey no es de origen divino y la Iglesia debía estar sometida a las autoridades del país.
Las ideas de Hobbes se vieron influenciadas por los conflictos políticos de su época; afectado por las guerras civiles que soportaba Inglaterra, fue partidario de la paz y el bienestar a cualquier precio, por eso vio en el absolutismo una forma de gobierno útil para el desenvolvimiento de los individuos.
Bossuet (1627-1704) nacido en Francia, fue Obispo de Meaux y consejero del rey Luis XIV. En su libro “La política sacada de las Santas Escrituras” expresa que la monarquía se rige por cuatro características: 1) es sagrada; 2) es absoluta; 3) debe ejercerse paternalmente; 4) debe ejercerse de acuerdo a la razón.
Sagrada significa que el gobierno viene de Dios, tiene origen divino. Dios creó el poder político y es su voluntad la que decide quienes son los gobernantes.
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El rey está sometido a normas naturales, creadas por Dios, sino sería arbitrario. Esas normas, que están por encima de la voluntad humana, obligan al rey a gobernar para la felicidad de sus pueblos y no para satisfacer sus caprichos personales. Por eso dice Bossuet que el monarca debe actuar como un padre con sus hijos, guiarlos, protegerlos y corregirlos y castigarlos si es necesario.
Finalmente, la autoridad del gobernante debe ejercerse conforme a la razón; el rey debe ejercer el gobierno conociendo lo que hace, al decir de Bossuet debe “estudiar las cosas útiles, saber la ley, conocer los negocios, conocerse a si mismo, hablar y callarse oportunamente, prever, instruir a sus ministros”.
Un ejemplo de monarca absoluto
Luis XIV, Rey de Francia

Conocido como "el rey Sol", es el ejemplo de monarca absoluto
Palacio de Versalles.

Aquí vivían los reyes de Francia rodeados de su corte de nobles y muy lejos del pueblo
Los Jardines de Versalles

El rey, su familia y los nobles disfrutaban de una buena vida
Los ordenados jardines de Versalles

El orden geométrico de los jardines de Versalles son un símbolo de la intención de los monarcas de ordenar y dirigir al país
sábado, 16 de agosto de 2014
Revolución en Cuba
Cuba caminos de revolución (grabaciones de época):
http://www.dailymotion.com/video/xs46g_cuba-caminos-de-revolucion-antes-de_news
Video desde 1953 http://www.dailymotion.com/video/x9je9z_caminos-de-la-revolucion-3_shortfilms
Otra versión....si se quiere escuchar
La postura frente a la Alianza para el Progreso
Carlos Quijano
Angel Rama: “el gran maestro americano”
“Aunque no es imposible, daría trabajo, en el caso de Diderot, un examen de su obra que prescindiera por completo de su participación directriz en la publicación de la famosa “Enciclopedia”. Tal distingo creo que es imposible hacerlo en el caso del uruguayo Carlos Quijano. El es el semanario “Marcha”, y éste es Carlos Quijano. El hizo posible esa inusual tribuna de pensamiento libre, manteniéndola durante treinta y cinco años.
(…)
Construir una tribuna de discusión abierta y lúcida, documentada y sin dogmatismos; atender las necesidades intelectuales del país y del continente; desarrollar una crítica independiente; servir de hogar a la cultura nacional; elaborar el proyecto de una nueva sociedad mas justa y evolucionada, fueron algunos puntos de su desmesurada empresa. Y ella lo absorbió de tal modo que prácticamente se disolvió dentro del semanario.
(…).
escribió todos los viernes el editorial del semanario, las seis cuartillas frecuentemente llenas de numeritos en que analizó la vida económica del país y del continente, los grandes debates ideológicos de nuestro tiempo, los problemas políticos y sociales, todo ello con rigor, con conocimiento de causa y sin acidez (…) Esos editoriales nunca llevaron firma, y tampoco durante la mayor parte de esos 35 años figuró al frente del periódico el nombre de su director: era la voz de “Marcha” (…) Me temo que muchos ignoraban que estaban escritos por Carlos Quijano; y pienso que para muchos, él concluyó siendo una especie de raro mito, criatura casi inexistente fuera del semanario.
(…).
Tras los grandes maestros que en el primer tercio del siglo (XX) tuvo el Uruguay (José E. Rodó, Carlos Vaz Ferreira), fue Carlos Quijano quien orientó a la juventud, constituyéndose en el maestro de al menos dos generaciones. Maestro del pensamiento lúcido, independiente, desinteresado; maestro de una escuela de exigencia y de rigor; maestro de un estilo moral casi victoriano que explica su renuncia a la riqueza, al poder político, al halago de una fácil fama. (…)
“Marcha”, (fue) una escuela del periodismo intelectual, donde trabajaron decenas de periodistas políticos, sindicales, de notables reporteros (Carlos M. Gutiérrez, (Guillermo) Chifflet, Héctor Rodríguez, María Esther Gilio). Desde el equipo inicial formado por el educador Julio Castro, el filósofo Arturo Ardao, y el novelista Juan Carlos Onetti, hasta los más jóvenes de los últimos años (Eduardo Galeano, Jorge Ruffinelli, Gerardo Fernández), fue en las páginas del semanario, que se tejió la vida cultural del país. (…)
La gran mayoría del equipo de “Marcha”, perteneció a las plurales tendencias del liberalismo, del socialcristianismo, del socialismo democrático. Una parte ha sido encarcelada, torturada salvajemente, calumniada. Una sola acusación puede aceptar Carlos Quijano: haber pensado con claridad, y haberse propuesto como meta, la enseñanza del pueblo”
(“Carlos Quijano, maestro americano”, Angel Rama, diario “El Nacional”, de Caracas, 13 de diciembre de 1976).
(…)
Construir una tribuna de discusión abierta y lúcida, documentada y sin dogmatismos; atender las necesidades intelectuales del país y del continente; desarrollar una crítica independiente; servir de hogar a la cultura nacional; elaborar el proyecto de una nueva sociedad mas justa y evolucionada, fueron algunos puntos de su desmesurada empresa. Y ella lo absorbió de tal modo que prácticamente se disolvió dentro del semanario.
(…).
escribió todos los viernes el editorial del semanario, las seis cuartillas frecuentemente llenas de numeritos en que analizó la vida económica del país y del continente, los grandes debates ideológicos de nuestro tiempo, los problemas políticos y sociales, todo ello con rigor, con conocimiento de causa y sin acidez (…) Esos editoriales nunca llevaron firma, y tampoco durante la mayor parte de esos 35 años figuró al frente del periódico el nombre de su director: era la voz de “Marcha” (…) Me temo que muchos ignoraban que estaban escritos por Carlos Quijano; y pienso que para muchos, él concluyó siendo una especie de raro mito, criatura casi inexistente fuera del semanario.
(…).
Tras los grandes maestros que en el primer tercio del siglo (XX) tuvo el Uruguay (José E. Rodó, Carlos Vaz Ferreira), fue Carlos Quijano quien orientó a la juventud, constituyéndose en el maestro de al menos dos generaciones. Maestro del pensamiento lúcido, independiente, desinteresado; maestro de una escuela de exigencia y de rigor; maestro de un estilo moral casi victoriano que explica su renuncia a la riqueza, al poder político, al halago de una fácil fama. (…)
“Marcha”, (fue) una escuela del periodismo intelectual, donde trabajaron decenas de periodistas políticos, sindicales, de notables reporteros (Carlos M. Gutiérrez, (Guillermo) Chifflet, Héctor Rodríguez, María Esther Gilio). Desde el equipo inicial formado por el educador Julio Castro, el filósofo Arturo Ardao, y el novelista Juan Carlos Onetti, hasta los más jóvenes de los últimos años (Eduardo Galeano, Jorge Ruffinelli, Gerardo Fernández), fue en las páginas del semanario, que se tejió la vida cultural del país. (…)
La gran mayoría del equipo de “Marcha”, perteneció a las plurales tendencias del liberalismo, del socialcristianismo, del socialismo democrático. Una parte ha sido encarcelada, torturada salvajemente, calumniada. Una sola acusación puede aceptar Carlos Quijano: haber pensado con claridad, y haberse propuesto como meta, la enseñanza del pueblo”
(“Carlos Quijano, maestro americano”, Angel Rama, diario “El Nacional”, de Caracas, 13 de diciembre de 1976).
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